19 de septiembre de 2013

La tragedia de ser libre

La tragedia de ser libre
La tragedia de ser libre

La tragedia de ser libre nace de la importancia que le hemos concedido a la libertad en nuestra sociedad actual. Cualquier persona considera que no hay nada más importante que ser libre, y básicamente hemos conceptualizado a la libertad como la posibilidad de elegir.

Si no hay elección no hay libertad, y el deseo de cualquier ser humano de cualquier parte del mundo es poder elegir como desea vivir su propia vida.

El hombre necesita existir como ser libre para poder encontrarse y finalmente si tiene suerte y valor definirse; por este mismo motivo, es el ser humano el que en todo su complejo proyecto que es vivir concibe su sitio en este mundo, proyecta todos sus sueños hacia un futuro que ha dibujado en el horizonte como su porvenir y se forja su espíritu en esa lucha diaria que es vivir, o mejor dicho, nacer un poco todos los días.

De este deseo, o mejor dicho, de esa necesidad inherente a la naturaleza humana, surge la tragedia de ser libre.

LA TRAGEDIA DE SER LIBRE PARA EL HOMBRE ACTUAL


Todos queremos sentirnos creadores de nuestras vidas y para percibir esa sensación de libertad, buscamos afanosamente en cualquier escenario de nuestras vidas (trabajo, familia, hijos, pareja, política…) la mejor elección.

Si la libertad tiene una finalidad que es poder elegir y todos aceptamos que es la libre elección sería la máxima expresión de la esencia de libertad, a mayor cantidad de opciones mayor felicidad para el ser humano; pero este silogismo en la sociedad actual no es cierto.

Aquí es donde nace la tragedia de ser libre porque en los últimos diez años se ha multiplicado las opciones que las personas tenemos en cualquier faceta de nuestra vida.

Eres libre para elegir, pero ¿qué?, ¿cuál de todas esas opciones que tenemos frente a nosotros es la adecuada?. El asno de Buridán tuvo el mismo problema y no le fue muy bien, espero que a ti te vaya mejor…

Si para cada elección que hacemos realizamos un análisis, siempre necesitaremos tiempo y esfuerzo para decantarnos por alguna de las posibles opciones, y no somos una CPU trabajando al 100%. Nuestra capacidad de procesamiento de información es limitada.

La capacidad de elegir nos hacía libres pero ahora nos encontramos que no estamos preparados para disponer de tantas opciones de entre cuales elegir la idónea. Da igual a lo que nos refiramos, desde el consumo diario hasta el tipo de vivienda o pareja…

LA TRAGEDIA DE SER LIBRE Y LA SOCIOLOGÍA


Herbert A.Simon en la década de los 50 nos hablaba de la satisfacción y de lo que es susceptible de satisfacer.

Para Herbert A. Simon  es necesario valorar los objetos y servicios no sólo por el precio sino también por el tiempo y el esfuerzo que había que dedicar a su obtención.

Barry Schwartz en su ensayo “Por qué más es menos” se percató de que en las estanterías de los almacenes, telefonía, coches, viajes, financiación… y otros muchos servicios que encontramos a nuestra disposición, tal era la cantidad de posibilidades que se le ofrece al consumidor normal que en vez de ayudarle le complicaban la vida.

Para Barry Schwartz, en esta situación no se incrementa la libertad si no que se convierte en una pesada carga.

Daniel Kahneman y Amos Tversky afirmaban que el ser humano tiene miedo a la pérdida y que la ganancia cuanto mayor es, menor utilidad marginal aporta.
Uno de sus experimentos sociológicos venía a demostrar la complejidad del ser humano a la hora de tomar decisiones en las cuales surja la posibilidad de pérdida. Si podemos optar entre ganar 100 euros o jugarnos a cara o cruz entre no ganar nada y ganar 200 tendemos a elegir la ganancia segura. Pero cuando tenemos que optar entre perder 100 euros o jugarnos a cara o cruz el perder 200 o no perder nada tendemos a elegir la opción de arriesgar.
Para Daniel Kahneman y Amos Tversky  esto es consecuencia de que tenemos una clara aversión a perder más que al riesgo, o al menos a riesgos que son difíciles de medir o valorar.

Ante semejante situación, las opciones que tenemos para elegir en todos los ámbitos de la vida, pasan de incrementar nuestra libertad a convertirla en una compleja carga para el ser humano, quizá por este motivo la mejor manera de evitar la tragedia de ser libre pasa por decidir no elegir.

8 comentarios:

  1. Anónimo20/9/13

    La historia del hombre es la historia de la libertad. Porque la diferencia fundamental entre un ser humano y cualquier otro animal no es morfológica: es la libertad inteligente. Gracias a ella el hombre posee la admirable posibilidad de ser causa de sí mismo. Y la posee en exclusiva. El hombre elige su propio papel, lo escribe a su medida con los matices más propios y personales, y lo lleva a cabo con la misma libertad con que lo concibió: por eso progresa y tiene historia. Visto un león, decía Gracián, están vistos todos, pero visto un hombre, sólo está visto uno, y además mal conocido.

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  2. hola domi, al final no somos tan libres como deseamos... o peor, si lo somos tenemos que pagar un precio pero eso no es una tragedia si no más bien un acto de libertad que libremente decidimos "pagar". ¿quizá no merezcala pena?

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  3. arbolito20/9/13

    Para mí la libertad se definiría como el poder de dirigir y dominar los propios actos, la capacidad de proponerse una meta y encaminarse hacia ella, el autodominio con el que ejecutamos nuestras acciones; y aquí entran en juego las dos facultades superiores del ser humano: inteligencia y voluntad.

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  4. Anónimo20/9/13

    Si me preguntaras a mí diría que ser libre consiste en aceptar nuestro destino y eso sí que es una gran tragedia, al menos para mí...

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  5. Spinoff22/9/13

    Hola imoD, yo creo que la libertad no existe, es una ilusión creada por el hombre. Fromm afirmaba era que si a un animal lo estimulaban de cierta forma, era esclavo de sus instintos, y de esta forma era predecible su reacción, pero que si a un humano se lo estimulaba de igual manera, se podía esperar cualquier reacción ya que actuaría con la conciencia y no con el instinto.

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  6. Cada elección lleva consigo una renuncia. Estar leyendo tu entrada significa renunciar a estar jugando al tenis o nadando; y nadar supone no poder, al mismo tiempo, estudiar o salir a tomar unas cañas. El problema se debe resolver en plena la libertad pesando el valor de lo que escoge y de lo que rechaza y en ese paso tenemos que ser nosotros lo qeu libremente decidamos ajenos a todo tipo de influencias o condicionantes externos y eso es muy difícil o casi impsible.

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  7. Coldwater25/9/13

    imod, llevo bastante tiempo dándole vueltas sin una respuesta que me convenza a este grupo de preguntas... ¿somos libres de querer lo que deseamos? ¿Elegimos con total libertad nuestras ideas, miedos, opiniones o metas?, ¿podemos elegir libremente nuestras opiniones? Spinoza decía: “los hombres creen ser libres porque tienen conciencia de sus voliciones y de sus deseos, y no piensan, ni en sueños, en las causas que les llevan a desear o a querer, faltándoles todo conocimiento de estas”. Las decisiones dependen de lo que somos, pero también de lo que somos y no hemos elegido, por lo que no son absolutamente libres...
    Quizá me enrollado mucho pero estas preguntas me martillean en la cabeza.
    Gracias como siempre por tu forma de escribir y de dar aporte de valor,

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  8. Aún recuerdo cuando me independicé de casa de mis padres... Se me acabó el chollo de "gratis todo". No sé si ser libre compensa. Si el amo es generoso, quizá el esclavo viva mejor!!

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imoD