25 de enero de 2010

AMARGURA

Después de lo que pude ver y oír ayer en una cafetería me resisto a dejar pasar la oportunidad de escribir sobre ese grupo de personas que hablan a través de las heridas que tienen, sin darse cuenta de que no siempre es necesario ser perdonado por los demás, muchas veces es más importante aprender a perdonarse uno mismo.

La conversación que escuché se resumió en que una mujer de unos 30 años le comentaba ilusionada a otra que su pareja le había planteado la posibilidad de vivir juntos para ir asentado la relación con vistas a casarse en un futuro cercano. Su rostro ilusionado y feliz en esos instantes, después de escuchar a su amiga 10 minutos se tornó en una profunda duda.

Pude intuir fácilmente que todos sus razonamientos confirmaban la teoría de que la mayoría de las personas que están amargadas es porque sienten que sus vidas no son lo que deberían ser. Siempre están quejándose porque sienten en lo más hondo de su ser que si esto que están viviendo es lo único que hay, no vale la pena continuar, y consecuencia de esta amargura surgen ira, envidia, rabia, odio...

Tienen la sensación de que los años pasan y a sus vidas no llegó la felicidad, mientras que a su alrededor ven rostros de personas que ríen y disfrutan. No pueden permitir que esas personas con sus rostros felices, con sus caras de alegría, con sus esbozos de sonrisas, con sus gritos de plenitud vital…. les insulten recordándoles que cada día que pasa pierden una oportunidad fantástica para dejar sus preguntas retóricas que sólo les envenenan para subirse al carro de la felicidad. No van a tolerar que su queja contra la existencia no tenga éxito y van a vestir de riguroso luto todo aquello que les rodea.

No pude resistir la tentación y aproveché que su “amiga” se levantaba para ir al servicio, imagino que a cargarse de hiel, rabia, envidia, ira y soledad antes de iniciar el asalto final, para pedirle a aquella mujer que cogiera los pedazos de su corazón roto y corriera tanto como pudiera porque en el segundo asalto la hundiría del todo y probablemente para siempre.

5 de enero de 2010

Mis nuevos propósitos

Un nuevo año y como todos los anteriores me planteo cambios y propósitos nuevos en mi vida con la intención de crecer y mejorar como persona y sentirme mejor conmigo mismo. Como muchos de estos propósitos se repiten año tras año y al final no he sido capaz de cumplirlos, utilizo una lista del año anterior para que se convierta en los propósitos del año nuevo y con ello ahorrarme ese esfuerzo mental. Confieso que mis propósitos para el 2009 fueron:
- Dedicar más tiempo a mi blog y a mi negocio.
- Deshacedme del coche viejo o comprarme un coche nuevo.
- Mejorar mi inglés.
- Aumentar mis conocimientos prácticos en informática.
- Vivir en un entorno más agradable, con naturaleza, campo, aire puro …
- Centrarme en una cosa y no en varias.
Lo que voy a proponerme este año serán cosas un tanto diferentes y especiales, ya que la vida me ha enseñado que aún siendo previsor el futuro nunca es como nosotros queremos que sea. Entre nosotros y no se lo digas a nadie, no logré ninguno de mis propósitos y por ese motivo este año me he propuesto:
1-. Dejar de fumar. La ley que prohibirá fumar en bares y el precio del tabaco me ayudará a dejar el “vicio”. Mejor no olvidar que el tabaco mata más que las carreteras españolas.
2-. Ponerme a dieta. Este año empezaré la operación bañador 8 meses antes para que no se me atragante una dieta que nunca logré acabar. Los excesos de la Navidad pasan factura y si además dejo de fumar, ya sabes que algunos kilos se harán un hueco en mi fornido cuerpo.
3-. Vivir una vida más sana. Empezaré comiendo más verdura y menos carne, continuaré bebiendo dos litros de agua y no de cerveza, y acabaré corriendo el 31 de diciembre del 2010 la San Silvestre Vallecana.
4-. Más tiempo para amigos y familia. Me he dado cuenta en la mitad del camino que es en lo único que he tenido suerte y que no quiero que le pase lo mismo que a la planta que me regaló mi madre que se heló con la primera nevada. Su pronóstico es reservado pero evoluciona favorablemente y estoy seguro que en los próximos meses saldrá adelante.
5-. Ver menos televisión y leer más. Antes me sentía culpable por ver mucho la televisión y no leer nada. Aprovecharé este nuevo año para comprar más libros científicos y evitar malgastar dinero y tiempo en novelas de ficción.
"Seguro que estos propósitos me valen para el próximo año … porque este lo voy a dedicar sólo a ser feliz y hacer feliz a los que me rodean".