13 de febrero de 2010

No seas asno

Lo difícil de decidir
Tomar una decisión y que además sea correcta es difícil. Muchas veces tenemos poca información, y otras todo lo contrario, hay tantas opciones y alternativas que sólo el análisis y estudio de todas ellas con sus ventajas y pegas nos harían perder la oportunidad. Si las opciones son muchas corremos el peligro de arrepentirnos de la elección tomada y si son pocas no hemos decidido si no que se nos ha impuesto algo.

Ser indeciso no es una buena decisiónSi el sistema de decidir de un indeciso es común a todos los indecisos del mundo, también lo son sus consecuencias. Un indeciso se equivoca con mucha frecuencia porque tras aplazar las acciones varias veces por diversos motivos, llega un momento en que ya no es posible postergarlos más porque finalizan los plazos. Es entonces cuando el indeciso se ve obligado a lanzarse a actuar de forma precipitada y probablemente cometiendo errores. Se ha generado la pescadilla que se come la cola: “aplaza decisiones porque no quiere errar, comete errores porque se precipita”.

Madurar, evolucionar y crecer no lo dan los años si no las ocasiones que nos ofrecen estos para aceptar y afrontar libremente con orgullo la responsabilidad de nuestras decisiones.Muchos indecisos lo son consecuencia de una búsqueda malsana de la perfección. No se desentienden de lo que les preocupa si no que quedan atrapados e inmóviles en el análisis pretendiendo dar con la solución ideal.

Decidir es correr riegos, ponerse en peligro; aceptar el desafío de vivir.Antes de iniciar un nuevo proyecto podemos mirar al horizonte y contemplar todos los senderos posibles para iniciar nuestro camino. En ese instante en nuestra mente surge una sensación de poder y libertad porque somos libres para elegir qué camino emprenderemos, y además, poderosos porque nada ni nadie puede contradecir esta idea. Es una sensación tan mágica y placentera que nos gustaría mantenerla infinitamente con nosotros; pero sabemos que en el preciso instante en el que tomemos una dirección, todo se desvanece. Ya no hay vuelta atrás: decidir un proveedor conlleva prescindir de otros, querer a Carmen supone la renuncia a seducir a Silvia, Marta …; si te matriculas en Derecho quiere decir que se desvanecen definitivamente los sueños de ser un intrépido aventurero, un hábil jugador de fútbol o un valiente torero ...

Decídete y no seas un asno.Pero es necesario que hagas algo y pases a la acción porque si no te ocurrirá igual que al asno de Buridán, que ante la alternativa entre beber de un cubo de agua y comer de un saco de avena quedó quieto presa de la indecisión hasta morir de hambre y de sed.

La peor de todas las decisiones es la que dejaste sin tomar