29 de noviembre de 2010

Comunicación interpersonal para qué …

Es bueno tener defectos porque ayuda a los demás a sentirse felices. Si estamos con alguien que tiene defectos evidentes y los nuestros no son tan visibles, nos sentimos mucho mejor. Yo creo que de ahí viene que en este país las personas para sentirse bien recurren a comentar los defectos y taras del vecino.

Cuando observo una discusión, los involucrados en la misma siempre tienen como objetivo principal encontrar a alguien o algo para echarle la culpa de lo que ocurre; básicamente, una explicación de porqué las cosas no son como a ellos les gustaría que fueran. A nuestras mentes les encanta descargar la responsabilidad sobre otros, nos sentimos aliviados y nos hace sentir bien porque entonces no somos responsables. Si la persona es un “liberal” de izquierdas, ya está, la culpa la tiene la estructura social, el sistema económico; si es un psicoanalista freudiano, la sexualidad y la relación padres-hijos es la responsable de las calamidades; si es un “liberal” de derechas, el derroche social…

Si no encontramos el causante de nuestros problemas.Como las personas somos seres ávidos de conocimiento y huimos de la ignorancia como si fuera una enfermedad contagiosa, antes de mantener esta situación durante mucho tiempo preferimos adquirir prestadas las ideas de otros, y sin darnos cuenta nos convertimos en sus acólitos.

Una vez que hemos definido y encontrado al causante de nuestros problemas.Nos sentimos pletóricos y confiados en nosotros mismos, sobre todo si después del análisis nos hemos absuelto de cualquier culpabilidad. Ahora llega el momento de la verdad que pasa por cerrar las puertas a cal y canto e impedir que entren nuevos aires que disipen esa sensación tan grata de complacencia con uno mismo.

Una batalla en las trincheras.Para desgracia de la humanidad, este momento es delicado para muchos porque observan que pueden silenciar al otro pero no convencerle; y a su vez, aunque ellos escuchan, no lo hacen de verdad porque simplemente están preparando sus argumentos mientras el otro está hablando.

El asalto final.Mientras uno habla, el otro espera simplemente su oportunidad para rebatirlo. Tiene de antemano un prejuicio, una teoría. No busca, no quiere entender, no quiere agregar, ya estás lleno porque acudió con ciertas teorías y está tratando de demostrar su veracidad. Intenta escuchar pero no puede, su mente está tan repleta de ideas preconcebidas que nada puede entrar.

Tierra quemada.A estas alturas ya todo da igual, no importa el tema, las ideas, la verdad, la justicia. Nadie tira la toalla y se somete a las brillantes ideas del adversario por mucho que se vea acosado porque está bien atrincherado y con munición y víveres para aguantar el tiempo que sea necesario.
Se trata de una cuestión de prestigio y si las ideas no valieron, es el momento de lanzar un ataque personal, a poder ser cruel y corrosivo para evitar respuesta o réplica…

Seguro que en ese momento lamentas haber iniciado una "comunicación interpersonal" con otro ser humano…