24 de febrero de 2011

Felicidad, sexo y trabajo…

Felicidad y sexo mueven el mundo, o al menos eso parece en cualquier búsqueda que uno haga en Internet. Será que es porque necesitamos información sobre cómo ser más felices y mejores amantes o porque ya siéndolo queremos serlo más. Eso último suena poco elegante, y estoy seguro que a más de uno le parecerá “glotonería” infantil porque si ya estás lleno de felicidad y placer, ¡¡¡para qué más¡¡¡. Además, pocas cosas generan tanta envidia como ser feliz o disfrutar de la compañía de una buena amante (hombre o mujer, cada uno elija).

Uno puede encontrar la felicidad de muchas maneras y en muchos sitios, pero donde hay muy poca gente que la encuentre es en el trabajo (sobre el sexo y trabajo prefiero dedicarle un capítulo aparte en un futuro cercano y juro solemnemente que no habrá menciones ni a personas ni a instituciones).

Parece como si las personas no fueran felices en el trabajo (lugar donde están casi 1/3 de sus vidas y ahora hasta los 67 años). Los elementos básicos para que las personas sean felices en su trabajo son tan simples y conocidos que no me podía creer lo que estaba viendo porque sólo es necesario asignar a una persona tareas acordes con su preparación y competencias, fijar y explicar qué se espera de ella a través de objetivos específicos, medibles, alcanzables, realistas y definidos en el tiempo, proporcionarle la formación, herramientas y medios adecuados para que pueda conseguirlos y recompensarle de forma justa y equitativa en función de sus logros.

Es casi más compatible trabajo y sexo, que trabajo y felicidad.

¿Qué razones hay para que no se pueda dar la felicidad en el trabajo?. ¿Qué estamos haciendo mal?. ¿Quién es el culpable?. ¿Por qué la gente no quiere ser feliz en el trabajo?Las razones que uno se encuentra dependen del “gurú” elegido aunque hay elementos que resultan comunes.

1. Buscar trabajar cada vez más deprisa.Estar inmerso en un ambiente de urgencia constante genera estrés laboral y una enorme cantidad de errores que corregir. Correr de un sitio a otro sin saber exactamente el objetivo que buscamos sólo genera inseguridad.

2. Carecer de una visión de conjunto sobre el trabajo realizado.Saber que hacemos algo que tiene una trascendencia nos da un valor ante los demás y ante nosotros mismos.
Como muy bien explica Richard Sennett en “El Artesano“, hemos perdido el placer de hacer bien las cosas por el simple placer de las cosas bien hechas y, con ello, la felicidad que se desprende de haber hecho bien una cosa más allá de su mera producción material.

3. No entender que las decisiones actuales condicionan los resultados futuros.Para recoger la cosecha de trigo primero hay que haber sembrado… Muy pocas veces se logran resultados duraderos cuando se centran todos los esfuerzos a corto plazo porque en un escenario empresarial en constante evolución es necesario elevar la mente y buscar espacios donde quizá en un futuro cercano debamos estar, lo deseemos o no.

4. Castigar el error.“Errar para aprender” debería ser el lema que apareciera en manifestación estudiantil desde este momento porque en un escenario de cambio y evolución constante, donde muchas veces más que empresarios son aventureros o buscadores de nichos de mercado, el error y el fracaso son los nuevos manuales de aprendizaje una vez que se dejan las aulas universitarias.
Si no hay un colchón donde poder asumir riesgos y cometer errores, es muy difícil que el talento humano y todo lo que va unido a él florezca.

¡¡Cuando el capital se esconde aparece el talento¡¡.