24 de abril de 2011

Productividad laboral y felicidad

Hace un año me lancé a la aventura de este blog y ese mismo día pude observar que toda la gente con la que me cruzaba estaba triste o seria. Me llamó mucho la atención este hecho y es algo a lo que le venido dando muchas vueltas durante todo este tiempo concentrándolo en una sentencia: “si la gente no es feliz es o porque no sabe o porque no puede; pero jamás porque no quiere”.

En pocas palabras y entre nosotros, lo más lógico es que no seas feliz en tu trabajo y si lo fueras jamás se lo dirías a nadie. Este hecho es normal por dos motivos, uno es que tenemos la idea estúpida de que no se puede ser feliz en el trabajo y el otro es que reconocerlo generaría por lo menos incomprensión y envidia.

Todas las empresas necesitan aumentar la productividad de sus equipos y una de las maneras más sencillas y baratas es buscando que sean felices, que superen el estrés diario y el alto grado de incertidumbre en el que se deben manejar. Aunque cualquiera puede desempeñar correctamente su trabajo diario de manera eficiente en términos de productividad, cuando se pasa a escenarios donde el estrés y la incertidumbre es alta, es necesario darle a todo esto un barniz de felicidad, de gustarte lo que haces, de entender que tu labor tiene una trascendencia, al menos para los tuyos porque si no es así tarde o temprano la situación te desbordará.

Ser capaz de descubrir la felicidad en el trabajo diario es pasar a ser una persona altamente eficaz que es capaz de desarrollar su labor enfocando toda su capacidad creativa hacia las actividades que realiza, sacando mayor provecho y mayor rendimiento del tiempo invertido.

Los beneficios son directos tanto a nivel personal como para la empresa.

Si dejamos a las personas enfocarse en la parte del trabajo que más les gusta, que más satisfacciones les traiga y que con mayor alegría realizan, la productividad se acelera y los resultados se notan.


Yo que me dedico a la gestión del tiempo y temas cercanos como productividad, estrés…, he percibido que ninguna metodología conocida es más eficaz que la de buscar la felicidad en el trabajo realizado. Está claro que existe una relación muy estrecha entre la felicidad en el trabajo y la productividad aunque es necesario que responsables de RRHH, directores, gerentes, empresarios y líderes en general, sean capaces de ver dicha relación, la promuevan y se decidan a buscar caminos reales y no teóricos para implementar estrategias factibles.

Yo al menos he encontrado por lo menos 8 razones que permiten afirmar que la felicidad es un elemento clave en la productividad, vamos que felicidad en el trabajo es sinónimo de productividad

Un trabajador feliz es un trabajador motivado y optimista:La motivación es uno de los motores de la productividad. Una persona feliz, conoce su potencial y sabe manejarlo para sacar adelante cualquier proyecto. Ser feliz permite manejar mejor los riesgos, la toma de decisiones y las variables pesimistas de cualquier situación.

Un trabajador feliz desarrolla todo su talento:La felicidad ayuda a que el talento natural de las personas fluya de forma continua y es que la gente feliz parece tener más energía y dinamismo que los que no lo son. Todo deriva en mayor eficiencia y en mayor productividad.

Un trabajador feliz se adapta mejor al equipo:La felicidad mejora nuestra relación con los demás porque la felicidad se contagia y tener a gente feliz en la empresa hace que el resto de compañeros tiendan a sentirse mejor trabajando con esa persona.

Un trabajador feliz es más creativo:El buen humor abre la mente, y en las mentes abiertas, es más posible que surjan buenas ideas. Y si tu trabajo depende en cierta forma en la creatividad, entonces primero necesitas ser feliz en lo que haces, para luego poder ser productivo.

Un trabajador feliz se adapta mejor a los cambios:
Las personas felices no tienen tanto miedo a los cambios y manejan mejor la incertidumbre de todo proceso de cambio. Logran entender mejor los cambios, se resisten menos a su imposición y terminan creando un ambiente propicio para su implementación.

Un trabajador feliz es menos propenso a equivocarse:La razón es simple, la disposición a resolver problemas, a la motivación y a la proactividad genera que se minimice la producción de errores y si se produjeran estos fueran corregidos según vayan surgiendo de forma casi imperceptible.

Un trabajador feliz busca soluciones, no crea problemas:
Una persona feliz tiene su mente abierta a las soluciones, no a los problemas. Muchos de los problemas son perfectamente solucionables en los primeros estadios. Es más, los pueden solucionar los mismos trabajadores.

Un trabajador feliz es un buen discípulo:Está predispuesto al aprendizaje, para la formación y para la adaptación de nuevas forma de trabajar. No tendrá problemas para aprender todo lo nuevo que pueda surgir y en menor tiempo que alguien que no lo es.