20 de junio de 2011

INDIGNACIÓN: UNA FORMA ELEGANTE DE EXPRESAR LA IRA

Aunque reconozco que nunca faltarán motivos para escandalizarse porque siempre habrá un crimen horrendo ante el que poner el grito en el cielo o una injusticia ante la cual podamos manifestar airadamente nuestro enojo; debemos conocer al menos a grandes rasgos cómo funciona el mecanismo de la indignación porque de lo contrario seguro que nos veremos involucrados en situaciones no deseadas.

El mecanismo de la indignación es sencillo:
1. Fijar la atención en un hecho objetiva o subjetivamente condenable.
2. Una vez sulfurados, optar por alguna de las diversas modalidades para manifestar la indignación: mascullar improperios, fulminar al autor con miradas de reprobación, mandar cartas de protesta a los periódicos, montar una coordinadora en defensa de algo, o mejor aún, contra algo.

Nos indignamos porque de esa manera:1. Ponemos las cosas en su sitio.
2. Señalamos la falta o el error.
3. Manifestamos nuestra disposición a plantarle cara, a no tolerar aquello que rompe nuestro orden moral.

La mayor parte de nuestras indignaciones no son respuestas justas a un hecho merecedor de reprobación, sino actos reflejos de un pensamiento rígido que se defiende no sólo ante las manifestaciones ajenas de maldad, sino también ante las de libertad, ingenio, creatividad o discrepancia.

Hipócritas y la indignación:A estos personajes les tranquiliza mucho sentirse escandalizados por algo, y más aún manifestar ese sentimiento de la forma más enérgica posible. Una vez instalados en la indignación toda su energía se disuelve en odio, ira, rencor, lamento y rabia.
La indignación es el gesto del moralista intolerante al que le duele algo y atribuye la causa de su dolor a un elemento ajeno, cuando probablemente el problema está dentro de él.
Nos volvemos inquisidores indignados cuando somos infelices y llenamos a través de irritación, ira y enfado un hueco que no hemos sabido llenar con satisfacciones.